Pobres políticos

Son evidentes las dificultades de los políticos, tradicionales y nuevos, para formar Gobierno. El noble pueblo español, que les culpa de todos sus males, debería empezar por reconocer que no les pone las cosas fáciles. Los resultados de las últimas elecciones son un buen ejemplo. Los propios ciudadanos, especialmente los más descontentos, no han hecho otra cosa que complicarles aún más el panorama.

Parte de este problema tiene su origen en lo económico. Que los españoles se equivocan en el terreno de la política puede ser discutible; lo que no admite discusión es lo muy equivocados que están en lo económico. La mayor parte de los españoles han cambiado su intención voto como rechazo a las políticas de austeridad que se han practicado; lo que no parecen entender es que esa austeridad no ha existido más que en su imaginación: el Estado español ha gastado casi 700.000 millones más de los ingresado en los últimos ocho años. ¿Austeridad? No me haga usted reír.

Una de las cuestiones que más ha influido tiene que ver con el rechazo mayoritario a la reforma laboral y su supuesta consecuencia, la bajada de salarios. La reforma laboral, la octava en democracia, si de algo ha pecado es de insuficiente, y no ha resuelto para nada la famosa dualidad del mercado de trabajo que era su principal objetivo. En cuanto a los salarios, lo que ha pasado es que los nuevos contratos de trabajo, en su mayoría temporales y de baja calidad, se pagan aún peor que los anteriores. Pero esto es consecuencia de la propia crisis, no de la reforma laboral.

En realidad, lo que nos debería extrañar es cómo con tasas de paro superiores al 25%, los salarios no hayan bajado mucho más, especialmente los de los fijos. Se ve que el mercado de trabajo español no funciona como tal y es completamente rígido. Eso, que es la causa esencial de nuestras altas tasas de paro, sin parangón en el mundo occidental, es precisamente lo que más aprecia y defiende la mayoría de los españoles.

Podríamos extendernos a otros temas que no modificarían el juicio fundamental: los reflejos condicionados de los españoles en materia económica están básicamente equivocados y cuando el país se enfrenta a una crisis desbarran totalmente. Fracaso que los españoles han tenido a bien extender al terreno electoral. Pobres políticos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s