El gráfico del mes

Circula por España el rumor malintencionado de que se está produciendo una profunda devaluación salarial provocada por la reforma laboral. Estén tranquilos nuestros conciudadanos: ni hay rebaja salarial ni, de existir, estaría provocada por la reforma laboral. Nuestro talento para conseguir que los salarios no se vean afectados por la existencia de más de cinco millones de parados sigue intacto, gracias a la protección conseguida por los trabajadores fijos en forma de ultractividad, convenios sectoriales, complicidad de los jueces de lo social, defensa del poder  adquisitivo, sindicatos, etc.

¿Qué pasa entonces? Pasa que los salarios siguieron creciendo durante los primeros años de la crisis como si tal cosa. Tardamos en reaccionar nada menos que cuatro años durante los cuales el mundo que conocíamos se estaba viniendo abajo. A partir de 2012 se frenaron, hecho atribuible exclusivamente a la prudencia y no a la reforma laboral. Como ocurrió en 1994, los trabajadores fijos decidieron que su prioridad era la conservación de sus empleos por lo que sus reivindicaciones salariales pasaron a segundo plano. Tan pronto se convenzan de lo contrario, esos salarios volverán a crecer y la supuesta mejora de la competitividad, simbólica en todo caso, pasará a mejor vida, con reforma laboral y sin ella.

Dibujo

El gráfico cuenta lo sucedido entre 1998 y 2007, período en el que los costes laborales crecieron cincuenta puntos (cuarenta más que la productividad) con las consecuencias que ya conocemos. Lo mismo sucedió desde 2007 a 2011, en plena crisis. Sólo a partir de 2012 se produce una verdadera moderación salarial que apenas corrige lo sucedido anteriormente, lo que quiere decir que las conquistas salariales, conseguidas a costa del empleo, se han mantenido intactas.

Una última observación. La moderación aparente de estos últimos años es en su mayor parte resultado del hecho de que los salarios de los trabajadores temporales están bajando, ampliando la brecha, ya enorme, existente entre los mismos y los de los trabajadores fijos.  La dualidad del mercado laboral goza de mejor salud que nunca. La crisis podía haber sido una estupenda oportunidad para corregirla. Rajoy se ha encargado de no hacerlo (lo hecho es un simulacro) lo que quiere decir que seguiremos siendo un país con un mercado de trabajo que garantiza que los salarios de los fijos no bajarán y que los parados lo serán por muchos años. Como siempre.

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