CONYUNTURA ECONOMICA Julio 2013

  • Mientras atravesamos la década más devastadora de la economía española, algunos levantan ya el balance de los daños. La renta per cápita ha retrocedido al nivel de 2002, sólo el 17% de los menores de 25 años trabaja,  los bancos ya han provisionado unos 200.000 millones de activos irrecuperables, la construcción de viviendas se ha contraído un 95%, y hay que retroceder a la altura de 1908 para encontrar un nivel de deuda pública como la actual, cercano ya al 90% del PIB. Inasequible al desaliento, o mas bien incapaz de comprender la naturaleza del problema, Rajoy opina que lo peor ha pasado,y que pronto volveremos a crecer y crear empleo. Bruselas y el FMI, cuya visión de la situación es radicalmente distinta, le urgen a que profundice las reformas y disminuya el gasto aunque su escepticismo sobre su capacidad para entender, no ya para resolver, la situación es total.
  • Para distraer la atención, el Gobierno lanza continuos avisos de que la economía puede salir de la recesión en el tercero o el cuarto trimestre de este año, siempre pensando en la manera de presentarse a las próximas elecciones de la mejor manera posible. La cuestión es que ese no es el problema sino lo que pasará cuando, en el mejor de los casos, volvamos a crecer porque la capacidad de la economía española para hacerlo a ritmos sostenidos ha quedado muy malparada. No es extraño que la última previsión del FMI para 2014 sea de crecimiento cero debido a los efectos secundarios de una crisis mas dura y larga de lo normal y a las medidas fiscales adicionales que habrá que aplicar a partir de ahora. Y es que no quedan excusas para no cumplir los objetivos de déficit. Este es el resultado de unos Gobiernos, y de toda una sociedad, que no han querido enfrentarse a la cruda realidad de un país con un presente muy difícil y un futuro muy incierto.
  • La marcha de la economía vasca cada vez se parece más a la de la economía española en su conjunto, incluyendo la destrucción de empleo, sobre todo a partir del momento en que Europa entró en recesión y la esperanza que podían aportar las Exportaciones se desvaneció. Como la paralisis crediticia es la misma o mayor, la destrucción de empresas ha aumentado de forma espectacular a pesar de que se tiene la seguridad de que solo son la punta del iceberg. El Gobierno Vasco aconseja paternalmente a las empresas que no dramaticen, porque así solo empeoran las cosas.

1. Resulta cada vez mas evidente que Rajoy es la perfecta contrafigura de Zapatero. Este aseguraba que no había crisis; aquel asegura que ya la ha resuelto: lo hecho es mas que suficiente y no hay que hacer nada mas. Acaba de rechazar destempladamente la recomendación del FMI de una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral. Una reforma laboral que ha abaratado el despido pero que apenas ha posibilitado una rebaja significativa de los salarios ni ha terminado con la dualidad de un mercado de trabajadores fijos y sindicalizados por una parte (que no son mas que el 7% de los nuevos contratos), y temporales con contratos basura por otra.

La preocupación por las futuras lides electorales se empieza a sentir en la política económica y en la lectura que se hace de los datos económicos, propensa a encontrar toda suerte de brotes verdes, sobre todo en los datos del paro (crece menos que antes) lo que es verdad, pero destruir sólo 500.000 empleos en 2013, en lugar de los 800.000 de 2012, sólo puede consolar a un político en activo.

Mientras Rajoy, para justificar el retraso de dos años en la reducción del déficit público, envía a la Comisión Europea un cuadro con crecimientos del orden del 3%, el FMI prevé que ese crecimiento no pasará en el mejor de los casos del 1,5%. Mientras Rajoy calcula que la tasa de paro se situará en el 15% en 2019, el FMI no baja su predicción del 23%. Dos visiones del mundo sin puntos de contacto entre sí.

El FMI encima asegura que sus previsiones padecen de un cierto optimismo porque no ha tenido en cuenta que aún quedan importantes ajustes por llevar a cabo lo que lastrará negativamente sus cifras. En este sentido, las previsiones para 2014 han sufrido un recorte significativo. El FMI es particularmente crítico en materia de déficit presupuestario. Afirma que España es el país del mundo que lo tiene más difícil para reducirlo, lo que quiere decir que no confía en exceso en la supuesta austeridad que dice practicar el Gobierno Rajoy. Por ello, estima que el déficit se mantendrá entre el 5 y el 6% por lo menos hasta 2018, y la deuda pública rebasará el 110% del PIB.

Es evidente que la forma en que deseamos vernos a nosotros mismos, cansados de las malas noticias que se suceden año tras año, y la manera que nos ven los demás, no menos cansados de la frivolidad del “hacer como que se hace”, típico de la clase política española, no tiene nada que ver. El lector puede elegir la alternativa que mejor le parezca. Lo último que podemos perder es la esperanza. 

2. Esta incapacidad casi genética para enfrentarse a la realidad, aunque sea cierto que se trata de la peor crisis de la historia, condiciona la famosa “salida de la crisis” a la que se intenta poner fecha. Es evidente que es mejor no crecer o crecer muy poco (2014) que seguir cayendo en términos de PIB, que ya acumula un descenso de siete puntos desde 2008, pero a nadie se le oculta que dada la naturaleza de los pasivos que se están acumulando (paro del 27%, deuda pública de casi el 100%, más de 200.000 millones de pérdidas acumuladas en el sistema financiero, incipiente pero progresivo déficit en el de pensiones) se necesita algo más que volver a crecer. Hay que crecer a ritmos sostenidos y sostenibles durante muchos años, algo sobre lo que existe toda suerte de dudas. El FMI recuerda que España siempre ha necesitado crecer más del 1,5% para crear empleo.

La misma falta de dialogo y entendimiento que existe con el FMI se da con la Comisión Europea, tal vez porque sus recetas son muy parecidas. Los organismos internacionales quieren cobrarse esos dos años más de respiro en materia presupuestaria con mas rebajas salariales, una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral, la liberalización de los servicios profesionales y el mercado eléctrico, el fortalecimiento de los juzgados mercantiles (el espinoso asunto de los concursos de acreedores) y una reforma de las pensiones que las haga sostenibles. La respuesta del Gobierno: vagas promesas, rechazo frontal a retocar la reforma laboral y subidas de impuestos, la peor alternativa para salir de la crisis. Rajoy tiene su propia agenda y la falta de oposición le permite no salirse de ella pase lo que pase.

3. Conforme trascurre el tiempo, el curso de la economía vasca se parece más al de la economía española. En los últimos tiempos, incluso, la destrucción de empleo está siendo más rápida. Quienes se colgaron las medallas del ciclo de crecimiento anterior (nos estábamos reinventando) guardan ahora un silencio atronador y ofrecen pocas soluciones, por no decir ninguna. La recesión europea a partir de 2011 ha golpeado la línea de flotación del crecimiento vasco, cuyas Exportaciones llevan dos años consecutivos de descensos. Era la única puerta de salida de una economía que olvidó durante demasiado tiempo que los mercados exteriores, y no el mercado interior, son la única alternativa de futuro. Ni siquiera la presencia de una entidad financiera como la BBK (alias Kutxa) supone una solución para el gravísimo problema de falta de liquidez, especialmente sensible en el mundo de las pequeñas y medianas empresas. El crecimiento espectacular de los concursos de acreedores demuestra que una buena parte del tejido económico ha agotado sus últimos recursos.

Por su parte, el Gobierno Vasco, una institución aún mas renuente que el Gobierno Central a enterarse de que tiene que vivir con menos medios, trata de minimizar el recorte del gasto que la impresionante caída de la recaudación obliga a aplicar, e intenta seguir aumentando un empleo público que ya ha crecido en 12.000 personas en estos años de crisis (con 160.000 empleos menos en el sector privado), algo que ni siquiera hace Rajoy. No hay medida desagradable (copago, subida de impuestos) que no sea aplicada con aparente desgana y atribuída al malo de la película, un Gobierno Central que pasa por ser mas austero que las Comunidades Autónomas (qué pensará el FMI). En este sentido, gobernar en tiempos de crisis en Euskadi es de lo mas cómodo porque la Autonomía se refugia detrás del Gobierno Central, que es el que tiene la culpa de todo.

4. Por si lo ocurrido no fuera poco, el aviso de que la Reserva Federal norteamericana piensa en finalizar (hacia 2014) su programa de inyecciones monetarias de liquidez (hasta 85.000 millones de dólares mensuales) ha llenado de incertidumbre a los mercados financieros y provocado fuertes caídas en las Bolsas. El aviso, que en parte está provocado por el hecho de que la tasa de paro norteamericana se ha situado muy poco por encima del 7%, supone la toma de conciencia de que la citada política no podía durar mucho más tiempo sin poner en peligro la estabilidad del sistema y crear nuevas burbujas. Además, es evidente que esta política de dinero fácil no ha servido para que fluya el crédito hacia familias y empresas.

Es verdad que una política monetaria tan laxa ha evitado lo peor y ha contenido en parte la crisis, pero el fondo del problema, por lo menos en el caso de Europa, una mezcla de falta de productividad, desempleo, y sobredimensionamiento del sector público, no se ha afrontado. Siguiendo el típico movimiento pendular, el FMI,  recomienda ahora a los Gobiernos que apliquen los ajustes presupuestarios que  pospusieron y se impliquen en las reformas que no han llevado a cabo. Lo mismo piensa Alemania que defiende que la política monetaria ha dicho todo lo que tenía que decir (el euribor está en el 0,507%) y que es tiempo de hacer reformas y estabilizar los presupuestos públicos, que es exactamente lo que España no quiere hacer. La suposición de que el Banco Central Europeo puede conjurar cualquier tipo de peligro sobre la base del “haremos lo que haga falta” no garantiza, antes al contrario, un crecimiento sostenido y de cierta entidad.

Los norteamericanos creen que en su caso el impulso hacia el crecimiento no se debilitará sustancialmente. Mientras tanto, a la vista de la desaceleración económica que se ha producido en Europa, China y otros países, los mas escépticos (Jose Ignacio Crespo) creen en la posibilidad de que nos podríamos ver abocados a otra recesión global. Lo que nos faltaba.

5. El debate que plantea Alemania, y el FMI, en cuanto a la manera de salir de la crisis, encuentra en España su ejemplo más evidente. Es cierto que en el origen del problema se encuentra la nefasta gestión del crédito que hizo el sistema financiero (especialmente las entidades mas relacionadas históricamente con la vivienda como las cajas de ahorro) y la falta de control de los organismos reguladores, pero la falta de reacción inicial y el enorme tiempo perdido después tienen que ver con la gestión posterior de la crisis que han hecho dos gobiernos (PSOE Y PP) cuya actuación se parece entre sí como dos gotas de agua.

Dos gobiernos que han actuado solamente cuando se han visto obligados por instancias internacionales, el FMI y la Comisión Europea, que parecen mucho más preocupadas por nuestra crisis que la clase política española. Presumir de no haber sido rescatados, como hace Rajoy, es otra tontería más de un político que demuestra que no entiende cual es el fondo del problema. España debería ser mucho más radical a la hora de enfrentarse a sus demonios sin necesidad de que nadie se lo diga.

La política de reformas que estos organismos reclaman se refiere a practicamente a todo el espectro de la política económica (ver las recomendaciones del FMI) pero tiene una prioridad esencial: el crédito, o lo que es lo mismo, el endeudamiento. Como dice Joaquín Maudos, “es el nudo gordiano que hay que desatar para volver a crecer”. España está superendeudada y nada ni nadie le va a ahorrar la necesidad de recortar esa deuda pero lo que se está haciendo en ese sentido es absolutamente anormal y perverso. Mientras el sector privado asume un recorte brutal de su crédito a empresas (27% desde 2009, 15% desde el año pasado), la Deuda pública absorbe todos los recursos disponibles de la Banca, incluidos todos los que no llegan al sector privado con el cual compite. Esto, además de ser muy injusto, es antieconómico e ineficiente pues los únicos que pueden reiniciar el crecimiento y crear empleo son las empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas que más están sufriendo.

No es de extrañar que se extienda la sensación de que la clase política está sacrificando al país en su propio beneficio, y que la posibilidad de volver a crecer de forma sostenida se aleja cada año que pasa y la Deuda Pública se dispara hasta acercarse o rebasar el 100% del PIB, un nivel que nos va a ocasionar problemas sin cuento en cuanto la política de dinero fácil termine.

Conviene recordar que, si exceptuamos los sectores que inevitablemente tienen que ajustar su dimensión a un nuevo entorno (el Sector Público en primer lugar pero también la Construcción y el Sector Financiero), la economía española no ha dejado de crecer a ritmos similares a los del resto de Europa. Y eso sin poder devaluar y en medio de un proceso de desapalancamiento durísimo. ¿Cómo se ha hecho? Gracias a que las Exportaciones han crecido un 20% desde 2007. No es gran cosa aunque hay que tener en cuenta que se ha conseguido en las peores circunstancias. Los salarios no sólo no han corregido los excesos del período 1998-2007 (incremento de 38 puntos por encima de la productividad) sino que han seguido creciendo, cosa que nadie fuera de España entiende. Pero el dato del País Vasco sí que es preocupante, dado que sus Exportaciones sólo han crecido un 6% desde 2007. Ese dato es suficiente para adivinar la crítica situación de una industria vasca cuyo mercado interior está en ruinas y cuyos mercados exteriores no funcionan. Pese a lo cual el Gobierno Vasco quería evitar como fuera que los salarios pudieran bajar prolongando otros cuatro años los convenios colectivos actuales, una postura solo entendible desde un populismo que rema a favor de la corriente.

A pesar de todo, saldremos de la crisis gracias a los esfuerzos que están haciendo muchas empresas por exportar. Y eso que el 90% de las Exportaciones  las llevan a cabo el 4% de las empresas, lo que quiere decir que tenemos un problema de tamaño. El minifundismo empresarial (tanto en España como en el País Vasco) nos pasa factura. Pese a todo, resultan admirables las cifras alcanzadas por sectores de tecnología media que se han reestructurado, con recortes salariales y reducciones de empleo, y han vuelto a ser competitivos, como el Sector Alimentario, el de Obras Públicas, el de Equipamiento, algunos bienes de equipo, por no mencionar al automóvil.

La moraleja es que, como siempre, saldremos de esta a pesar de nuestros Gobiernos y no gracias a ellos. De todas maneras, la cosa va para largo.

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